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–¡Cielos, ahora si estoy muerto!

A pesar de que lo que decía no tenia sentido, Newbie no tenía ninguna intención de reducir la velocidad a la que corría.

Mientras cruzaba las calles y las avenidas a la luz de la luna, miró hacía atrás por encima de su hombro.

Había dos de ellos.

Ya había recorrido fácil dos kilómetros y se dirigía poco a poco hacia las afueras de la ciudad, pero esas dos sombras aun lo perseguían. Claro, para una persona normal no había forma de derrotar a dos sombras gigantes que se aproximaban a una gran velocidad con la intención de matarte. El problema era que Newbie ya no era un hombre común y corriente, y eso podía reflejarse en el extraño artefacto que parecía aferrarse al brazo derecho de Newbie con fuerza.

Era un escudo de color anaranjado, destilando llamas anaranjadas como si estuviera encendido, el escudo tenía una forma triangular con la mitad de este pareciendo mas una espada ancha que un escudo. En la parte superior del escudo, estacas integradas en lados opuestos del escudo eran conectadas por un hilo grueso que se mantenía firme y recto.

Sus amigo llamaban “Identity” a esa rara mezcla de escudo, espada y arco, pero para Newbie siempre sería el escudo-espada-arco, por mas tonto que sonara.

Newbie saltó una barda de metal que se interpuso en su camino cuando dobló una esquina, asustando a varios gatos en el proceso, pero siguió corriendo.

Era la ultima noche fría de verano, y el viento hacía que la cabeza de Newbie se congelara. Los veranos eran realmente fríos y con mucha neblina en aquella ciudad.

La razón de su incansable persecución era debido a que Newbie estaba en una misión de reconocimiento, explorando las afueras de la ciudad, cuando vio a un anciano siendo golpeado por un par de criaturas horripilantes sin algún motivo por el cual hacerlo, así que Newbie decidió entrar en acción como el gran héroe que era, o creía ser.

No lo conocía, jamás lo había visto, sin embargo Newbie fue y se expuso para darle unos días mas de vida.

Las consecuencias no fueron lo que esperaba.

Ahora, tenía a dos criaturas del tamaño de un rinoceronte siguiéndolo agresivamente por toda la ciudad y no tenían intención de ceder hasta atraparlo, rugiendo y aullando como bestias hambrientas mientras azotaban sus zarpas contra el suelo y corrían a varios metros lejos de él.

Estaba comenzando a preguntarse si en verdad había sido sabio hacer eso.

Para Newbie, los actos sabios lo eran todo, y siempre buscaba aprender de muchas cosas para “extender” dicha sabiduría.

Pero ahora no se sentía sabio, mas bien un tonto y un cobarde al pensar y tratar de analizar su situación.

Miró de reojo su brazo derecho, podía ver como el arma flameaba intensamente, ansiosa por ser usada en combate. Pero el hecho de que estuviera huyendo de esos monstruos no era porque su arma fuera inútil contra ellos, de hecho, era su mismo temor hacía esas bestias horripilantes lo que mantenía sus pies en corriendo como si hubiera robado algo.

Un momento de confusión se apoderó de él, en donde no estaba seguro si debía detenerse y enfrentarlos de una vez o seguir corriendo hasta llegar con sus compañeros de armas.

La decisión más sabia estaba quizá en frente de él pero no quería tomarla.

Esos demonios se veían amenazadoramente grandes y feroces, escupían una saliva mucosa y apestaban de tal manera que a pesar de estar corriendo su olor aun lo alcanzaba.

¿Bajo que circunstancia alguien podría enfrentarse a esos dos?

Cruzó una avenida ágilmente e impulsó sus pies con fuerza para no perder distancia entre él y sus depredadores.

Al parecer, no era la decisión correcta.

Su cuerpo se estrelló contra otro cuerpo peludo y mal oliente. Su cara se incrustó de manera épica contra el pecho sudoroso del recién aparecido.

–¡Agh!—exclamó disgustado, la humedad de aquel cuerpo estaba sobre de él.


El quedarse ahí y mirar su aspecto tampoco había sido sabio en ese momento. Nada lo era.

Su distracción le había causado encontrarse con otro par de monstruos, casi idénticos a sus perseguidores. Tenían un aspecto de reptil y sus cuerpos estaban cubiertos por un pelaje gris oscuro, grueso y áspero, aparte de medir el doble del tamaño que Newbie.

Antes de que Newbie pudiera reaccionar con el segundo par de oponentes, el primer grupo de monstruos ya estaban llegando, quienes sin dar previo aviso se abalanzaron sobre de él como fieras hambrientas, enseñando sus dientes y desplegando las garras de sus zarpas de una manera amenazante.

Newbie no dudó ni un segundo e instintivamente agitó su brazo derecho de manera horizontal para bloquear el ataque, la parte afilada de su arma se extendió mágicamente hasta generar una hoja gruesa de liz para golpear a sus atacantes, los cuales salieron volando hacía atrás y estrellándose contra las casas, haciendo destrozos y derribando paredes.

No sabía si eso había sido inteligente o no, pero su cara mostró una sonrisa tan grande que hasta hizo que le dolieran sus mejillas.

Por un momento sintió satisfacción al saber que posiblemente aquellos dos perseguidores ya no serían un problema. Sin embargo, miró atrás hacia donde los dos nuevos contrincantes se encontraban.

–Genial—murmuró de manera sarcástica mientras miraba como la otra pareja de monstruos rugía furiosa al ver a sus colegas derribados en las ruinas de aquella casa.

Un rugido detrás de él le hizo volver a mirar a sus oponentes originales y para su desgracia, estos permanecían de pie aunque algo desorientados.

Y había que tener cuidado con bestias desorientadas. Al parecer Newbie estaba rompiendo cada una de las reglas del reino animal, eso si esas bestias podrían considerarse animales.

Newbie soltó una sonrisita penosa y echó a correr de nuevo, con los cuatro monstruos detrás de él.

–¡Esto tenía que pasarme a mi, A MI!

Un Bip sonó en el oído del muchacho, quien llevó una de sus manos a su oreja para sostener un pequeño comunicador que colgaba de su oído.

–Newbie—dijo una voz al otro lado—¿cuál es tu ubicación?

–Estoy—dijo, mientras que su voz se cortaba por su respiración al correr—¡siendo perseguido por cuatro de esas serpientes por toda la ciudad!

El disgusto del hombre al otro lado de la línea fue evidente casi instantáneamente. Pero Newbie ya esperaba eso.

–¡Creo que te dije no los provocaras!—dijo la voz al otro lado—aun no estamos listos para una confrontación.

–Es muy tarde para regañarme señor—respondió mientras doblaba otra esquina para dirigirse al río que cruzaba por la ciudad—¿No podría tener algo de ayuda quizás?

Hubo silencio al otro lado de la línea.

–¿Señor? ¿¡Señor!?

Los ojos de Newbie se tornaron blancos, tratando de conservar la calma.

Aunque quizá ya la había perdido.

Newbie apenas lograba escapar de las garras de uno que se había aproximado mucho a él cuando la voz apareció otra vez en su oído.

–Un segundo—dijo la voz, finalmente—estoy despachando a Yani para que te ayude a escapar… bueno a decir verdad quizá tome mas de un segundo.

–¡Genial, no puedo esperar a encontrarla… GRACIAS!—dijo de manera sarcástica.

La voz no perdió la calma, a diferencia de Newbie. Siguió escuchándose calmada aunque sumamente disgustada.

–Nada de malas actitudes Newbie, te veo en la base en veinte minutos.

Newbie lanzó un suspiro a medida que entraba en el puente que unía una pequeña porción de casas y bodegas con la gran ciudad.

Miró de nuevo sobre su hombro para ver la distancia de sus atacantes. Luego se detuvo, en algún punto sus atacantes se habían perdido.

Miró en todas direcciones con su arma en alto, esta destilaba una luz flameante que iluminaba varios metros lejos de él en la oscuridad de la noche.

Al parecer esa era su decisión mas sabia en toda la noche.

Los cuatro saltaron sobre de él utilizando las vigas metálicas que sostenían el puente colgante.

“Demasiado para evitar una confrontación” pensó, y sin decir mas, apuntó el arco integrado de su arma hacia el primero de ellos, con un ademán de su mano, disimuló que tensaba una flecha en el hilo del arco y para la sorpresa de las abominaciones, una flecha de fuego se materializó de la nada, generando un remolino de viento y fuego combinados en la cola de la flecha.

Al momento que Newbie soltó la flecha, una explosión de luz iluminó todo el puente apartando la neblina y lanzando un estruendo que sonó por todo el vecindario, cuando la neblina se disipó, los demonios yacían en el suelo con quemaduras graves y chillando de dolor.

Hasta cierto punto, Newbie les miró por unos segundos, sorprendido de cómo su ataque tenía tal efecto destructivo, luego contempló el arma de la identidad con mayor detalle. Para él, era un accesorio nuevo en su vida, pero de acuerdo a sus superiores, esa arma iba a ser “su acompañante por el resto de su servicio militar”.

No todos en el ejercito tenían el arma de la identidad, pero Newbie tampoco se sentía superior a otros por tenerla. Sabía que entre mas poder, mas responsabilidad tenía, y eso le abrumaba un poco.

–¿Qué no te ordenaron evitar un conflicto? Hoy estas lleno de malas decisiones.

Newbie se congeló, nervioso, sin poder mover sus pies, miró hacia su derecha para encontrar a la persona que le hablaba.

Sabía quien era, su reputación le precedía.

Una chica de cabello largo y negro apareció vistiendo el mismo uniforme que Newbie.

Era Yani.

La chica parecía mas o menos de la misma edad que él, pero jamás se dio a la tarea de preguntarle que edad tenía en realidad. De hecho, no tenía la menor idea de la edad de cada uno de los integrantes de su equipo, pero eso ahora no importaba.

–Lo siento, realmente era necesario—respondió, sin querer decir que tuvo que ayudar a un anciano a cruzar una calle, excepto que esa calle tenía dos serpientes horribles en ella y lo estaban azotando.

La Yani hizo una mueca cuando miró a los monstruos caídos, y luego miró molesta de nuevo al muchacho.

–¡Al menos hubieras usado la espada en el Identity para combatir, llamaría menos la atención!

–¡Lo siento!—gritó desesperado—¡No es fácil enfrentarse a reptiles peludos y violentos dos veces mas grandes que yo!

–Todo esta en la mente, créeme que nuestras armas son muy eficaces y causan mucho miedo en ellos.

Newbie volvió a hacer una mueca con sus ojos, tornándose blancos. Su calma ya no estaba, pero su agitación estaba a punto de llegar al limite.

–Como sea, vámonos de aquí antes que lleguen mas.

–No, no podemos dejarlos vivos—replicó Yani, quien sacó su propia Identity y la apuntó hacia los monstruos que se recuperaban—si los demás Ne’rú llegan a descubrir nuestra presencia en esta ciudad, toda la operación se viene abajo.

–Ne’rú…—dijo Newbie, mientras que su mente recordaba el termino que sus nuevos amigos utilizaban para nombrar a esos monstruos—me gusta mas nombrarlos serpientes…

–Luego les daremos apodos y nos reiremos—dijo la chica, colocándose en una guardia ofensiva con su Identity—por el momento, hay que despachar a estos cuatro.

Newbie miró a los cuatro monstruos que ya estaban observándolos desafiantes y su cuerpo se jorobó debido a un profundo cansancio e impedimento a moverse.

–Newbie, informa a la base que llegaremos algo tarde ya que tendremos que evitar las patrullas de Ne’rú que lleguen a la escena de crimen.

Con eso dicho, Newbie miró como una línea de luz aparecía desde donde la chica se encontraba hasta los cuatro monstruos. Era la velocidad en la que ella había cargado contra los Ne’rú.

La muchacha atacó furiosamente a los monstruos, quienes aun aturdidos por la luz de la flecha de Newbie estaban desorientados.

En unos poco segundos, la chica había hecho polvo a los monstruos los cuales Newbie hallaba aterrorizantes. Por un momento se sintió avergonzado de que una chica había enfrentado a los monstruos en su lugar.

Pero afortunadamente, ya no se sentía agitado.

Varios aullidos comenzaron a escucharse a lo lejos, al parecer un grupo mas grande de Ne’rú habían sentido el estruendo de la flecha y ahora se dirigían hacía allá.

Yani se reunió con él casi inmediatamente después de lidiar con los monstruos. Newbie la miró atónito.

–Me aseguré de no dejar nada de evidencia para sus amigos, nuestro escape esta asegurado.

–Y-ya me di cuenta—respondió Newbie.

La chica tocó su arma con su mano izquierda y esta se desintegró en varias partículas que fueron después succionadas por un brazalete.

–¡Oculta tu Identity y vámonos!

Newbie repitió el proceso de su amiga sin titubear, y su Identity se escondió en su propio brazalete.

Habiendo hecho eso, Yani y Newbie cruzaron el puente hacia la pequeña sección que se encontraban al borde de la ciudad.

–Me aseguraré de convencer al lugarteniente de no volverte a dejar ir solo—comentó Yani, mientras cruzaban las casas corriendo.

–Si por favor—respondió Newbie algo aliviado—no me siento seguro de volver a salir así otra vez.

–Aunque—añadió ella—fue divertido.

–¿Por qué?

–Bueno, esta fue la primera batalla oficial en la ciudad Gran Prisión.

Newbie sonrió, ese comentario le subió el animo a pesar de tener una mala ronda ese día.

Los dos se perdieron en la oscuridad de la noche entre callejones. Atrás se oía el sonido de Ne’rú en confusión y desorden.

Así Newbie había terminado la ultima noche de verano en esa ciudad. La ciudad que le vio nacer, la ciudad de Newbie, la cual sus nuevos amigos llamaban Gran Prisión.

No los culpaba a decir verdad, esa ciudad vivía una opresión y esclavitud inmensas gracias al dominio de los Ne’rú, y al igual que todos los ciudadanos humanos de Gran Prisión, el también había sido un esclavo de esos demonios.

Pero ahora todo era diferente, él era libre y era parte del ejercito que combatía abiertamente a los Ne’rú en la faz de la tierra.

El Ejercito del Pacto, compuesto de humanos a quienes llaman “Arcas”.

Pero él había sido asignado a una división aun mas especial dentro de ese ejercito.

Él era parte de los Arcoleons, o como a Newbie le gustaba llamarlos: los Arqueros en Llamas.

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